Para muestra...

Los deformes retazos
de los que estoy hecho
fueron arrojados
desde las orillas de mis infiernos

en este frío desierto
me confunde 
el contorno de tu sombra:

Intento dilucidar
si eres
  efigie

  el recorte de la luz

  un ser alado
     recuperándose de tanto viento

  el tenso arco de mi cuerpo

  la flecha que -suspendida-
     nos recuerda mil amaneceres

  la arena que se eleva
    en turbias volutas
      dibujando el ardor
        de mis pupilas

El prejuicio de existir
(una aguja traspasando ambas orejas)


Habiendo perdido la capacidad
de escuchar
los cuerpos que nos rodean
y
-desde nuestra pupila-
dan forma a nuestro halo,

las miradas
unidas 
en cada una de sus imposibilidades
esbozan convenientes bienestares.

En otro sitio
, temblando, alguien
sostiene un mundo sobre sus pestañas;

uno en el que
dioses repiten
inmortales fieles
que pendulan colgados de sus propios tiempos.

Menester es despertar
y convertirse en montaña
o al menos dejar de ser tan Sísifos

Rizomático
encamino mi nada
hacia el eco
de los gritos olvidados.

Sé que éste
, el otro inicio,
disolverá algunas 
                huellas

Logrará 
convertirse en semilla;
poblar la bruma
dentro de este quebrado cuenco.

Los tiempos vendrán 
como los vientos llegan:
en atardeceres
aparentemente sombríos;

escaques presagiados
en esta cuadrada soledad